Fundación Prodein Historia

En 1968 el Rvdo. Padre Rodrigo Molina, sacerdote español natural de Pravia, Asturias, ante la situación del pueblo quechua, respondiendo a la urgente llamada del Concilio Vaticano II y de la encíclica Populorum Progresssio, de S.S. Pablo VI fundó junto con un grupo de laicos comprometidos PRODESA (Promotora de Desarrollo) llamada luego PRODEIN (Promotora de Desarrollo Integral). Con el fin de promover el desarrollo integral del ser hombre (según los principios contenidos en el Evangelio) especialmente del más necesitado.

1986, dando catequesis

Ese mismo año, impulsado por este espíritu, José Cruz Vicente Letamendía junto con su esposa, recién casados dejan su tierra natal, el país Vasco y se van a vivir entre los más machacados, en el Cusco, por amor a Cristo, para promover entre ellos el desarrollo integral.

Allí se crea el primer Colegio Técnico de PRODEIN, en el que además de proporcionar el pescado: -alimento, vestido, medicinas-, se brinda la caña de pescar: formación en técnica en soldadura y máquina-herramienta.

Sobre la semilla de la familia Letamendía, y la de tantos misioneros y voluntarios que han entregado años de su vida a la causa de los más necesitados, y tantos otros bienhechores que aunque no se han dedicado directamente a las misiones colaboran con sus medios materiales, se ha ido desarrollando PRODEIN.

PRODEIN comenzó atendiendo a las poblaciones quechuas más abandonadas del altiplano andino, en el Perú, uniendo la atención espiritual con las obras de desarrollo. En la mayor carencia de medios se fueron abriendo comedores gratuitos, centros médicos, un hospital y colegios.

Actualmente, PRODEIN promueve el Desarrollo Integral a través de proyectos educativos y formativos, guarderías, colegios, centros técnicos, universidades y todo tipo de educación formal y no formal; emprendimiento productivo; complementados con proyectos de salud, hospitales, postas médicas y centros de acción próvida; seguridad alimentaria con una red de comedores como soporte a las acciones de desarrollo en los lugares donde se trabaja. Este desarrollo material del hombre se une al desarrollo espiritual, que permite el crecimiento y mejoramiento de sus condiciones sociales asociado fielmente al crecimiento espiritual de la mano, entrega y acompañamiento de Dios.